sábado, 28 de abril de 2012

El Aldo Lado del Giallo

Bajo el improbable nombre de Aldo Lado se esconde, ni  más ni menos, que un director cinematográfico llamado verdaderamente Aldo Lado. Influenciada por las "falsas" series y trailers de películas inexistentes protagonizadas por Maccio Capatonda (absurdo e hilarante personaje creado por el cómico Marcello Macchia del que quizás les hable en un futuro lejano), mi primera reacción fue reírme cuando me encontré virtualmente con el señor Lado.

Mal hecho. Aldo Lado dirigió en los 70 algunos "gialli" nada despreciables, comenzando por su exordio "La corta notte delle bambole di vetro" (1971) a la que seguiría "Chi l'ha vista morire?" (1972): un año antes de "Don't look now", Lado ya había mostrado la potencialidad de la oscura Venecia como escenario terrorífico de crímenes y secretos.

Si están disfrutando del largo puente y les gusta el género del giallo italiano, no se pierdan estas dos películas.La inquietante banda sonora de "Chi l'ha visto morire?" es obra del gran Ennio Morricone.



domingo, 22 de abril de 2012

(Auto)biografía en números


En una (auto)biografía al uso, el/la autor(a) o protagonista suele centrarse en el proceso, en cómo llegó del punto A (que, por lo general, se remonta a los padres, a la unión y posterior nacimiento del autobiografiado) al punto B, que irremediablemente es:
1. El presente.
2. La muerte.
En este tipo de narración, los decorados, personajes y hechos que conforman cada fase de existencia suelen ser limitados, y la sucesión de fases, hiladas entre sí, dan forma al recorrido vital, es decir, al libro, es decir, a la (auto)biografía. Eso se traduce, como podrán imaginar, en muchas páginas de apretado texto.
Por qué, entonces, no son populares las (auto)biografías en números, si las estadísticas, los porcentajes constituyen la esencia misma de nuestro día a día, si las decisiones cotidianas privadas y mayormente públicas se toman en base a cantidades, a decimales; si nosotr@s mism@s somos una combinación cifrada andante (206 huesos, 65% de agua, unos 22 ångströms de cadena de ADN)? ¿Por qué, entonces, preocuparse del contexto, de dilucidar porqués y de centrarse en los cómos, cuando el todo de una vida también se puede condensar en números?
Ejemplo práctico
Entre el 6 de febrero y este 22 de abril de 2012, mi yo ha producido las siguientes cifras:
-  Un número x de metros de papel de pared hábilmente arrancado, con una proporción de pared equivalente lijada y pintada.
- Un consumo medio de unos 52 litros de té (verde, negro, jazmín, gun powder, oolong, turco) y 21 de café (espresso, americano, de malta).
- 242 e-mails.
- 9 libros leídos por placer, 5 libros a medio leer, varios libros ojeados y hojeados, un puñado de relatos tomados de recopilaciones, una proporción desconocida de libros y artículos consultados por motivos de trabajo, 4 visitas a la biblioteca pública, 5 libros recibidos como regalo.
- 18 entradas en el blog EnLaListaNegra; 5 entradas en O Xardín da Princesa.
- 70 capítulos de comedia británica (Monty Python's Flying Circus, Noel Fielding's Luxury Comedy, Russell Howard's Good News); varias docenas de películas, principalmente italianas de los años 60, 70 y 80; giallo, terror, tragicomedia.

Y se podría seguir desgajando la realidad en números, porcentajes, ratios, cifras. Añadiendo y sumando, los propios actos parecen volumétricamente más relevantes. Parecen MÁS. ¿No es ese el principio y la finalidad de toda (auto)biografía?