lunes, 6 de febrero de 2012

La curiosidad mató al gato. Lugares donde morirse a gusto



A raíz de la última entrada publicada en el blog EnLaListaNegra sobre Hans Prinzhorn y su obra El arte de los enfermos mentales, y gracias especialmente a los comentarios dejados por el Signor Formica, se me ha ocurrido proponerles algo. Tómenlo como un modesto divertimento en este lunes de nieve y frío.

Hay ciertos lugares que despiertan una curiosa y a menudo indescriptible fascinación en nosotr@s. Pueden ser esa oscura capilla en la que un San Sebastián asaetado se retuerce de dolor, o un museo de ciencias naturales en el que el melancólico dodo, encerrado bajo una campana de cristal, nos evita la mirada. Lugares comparables son, por ejemplo, la colección Prinzhorn en Heidelberg, que alberga las creaciones plásticas de centenares de enfermos mentales; el Hunterian Museum de Londres, museo del Colegio Real de Cirujanos de Inglaterra, cuyas vitrinas muestran incontables frascos con preparados anatómicos de todo tipo; o el museo de las ánimas del purgatorio, en Roma. El Signor Formica recomendaba otro fascinante museo médico, el Berliner Medizinhistorisches Museum der Charité.

Cuáles serían vuestros lugares donde dejarse morir de curiosidad?