domingo, 26 de junio de 2011

Monstruos de hoy, de ayer y de siempre I: Saint-Hilaire y la teratología



Monstruo, maravilla, portento, prodigio, ostento, milagro: piezas del vocabulario de lo terrible y lo sorprendente, de lo otro, de lo que no somos ni tú ni yo y que con mayor frecuencia se cuela dentro de nosotros o puja por escapar de la entraña de convención en la que lo hemos encerrado, nosotros, al monstruo, maravilla, portento, prodigio, ostento, milagro.

Los monstruos no son monstruos desde que el mundo es mundo, sino que le anteceden, erigiéndose a menudo en la causa y motor de todo esto, del cielo y de la tierra, de los ríos y los océanos, de nuestra ineludible mortalidad.

Qué es un monstruo, entonces? Las fuentes históricas y artísticas muestran una casi inabarcable variedad de definiciones, percepciones y explicaciones de lo monstruoso y lo maravilloso, y nadie menos indicado que yo para proponerles una panorámica sobre el tema... no, eso ya lo hicieron una dispar alineación de historiadores, antropólogos, arqueólogos y lingüistas hace cosa de dos semanas en un congreso en Velletri (Roma) al que tuve la oportunidad (y, en algunos momentos, el dudoso honor) de asistir. Por ello, en lugar de tediarles con largas e intrincadas disquisiciones teóricas sobre el tema, he preferido proponerles un catálogo desigual de curiosidades (pues la curiosidad y el monstruo siempre han ido de la mano), a desarrollar en varias entradas.



La monstruosidad como objeto de estudio científico moderno

Etienne Geoffroy Saint-Hilaire (1772-1844) fue un naturalista y biólogo francés que detenta un singular primado, el de haber fundado la moderna disciplina de la teratología, esto es, el "Estudio de las anomalías y monstruosidades del organismo animal o vegetal" (RAE). Un@ siempre tiende a concebir el monstruo en clave humana y/o animal, no es cierto? Pues resulta que también los geranios y los limoneros pueden sorprendernos a este respecto.

(Recuerden: "teratología". El término aparecerá de nuevo cuando repasemos la serie adivinatoria acadia Šumma izbu.)



Un dato no menos interesante en la biografía de Saint-Hilaire lo constituye su participación en las expediciones napoleónicas llevadas a cabo en Egipto con fines científicos y de estudio. Sería durante su estancia en Hermópolis que el académico francés se encontraría, entre los silenciosos y momificados habitantes de un cementerio de animales sagrados, con la momia de un ser humano, un infante al parecer, desprovisto de cerebro y de espina dorsal. Thomas Joseph Pettigrew realizaría una descripción general del hallazgo de Saint-Hilaire y las subsiguientes reflexiones en su obra de 1834 A history of Egyptian mummies, and an account of the worship and embalming of the sacred animals by the Egyptians, que reporto a continuación:

"M. Geoffroy St. Hilaire made a communication to the Royal Academy of Sciences, in 1826, relative to the mummy of a human monster which had been submitted to his notice by M. Passalacqua, who had previously regarded it as a mummy of the cynocephalus*. M. St. Hilaire says that its characters were so distinct that it occasioned him no difficulty in detecting its real nature. He thought the subject worthy of being laid before the Academy, and he has described it as belonging to the class of anencephale, characterized by the want of the brain and spinal marrow. The position of the monster is curious. It was seated, the feet joined together, and the hands placed under the knees. It was deposited along with the embalmed monkeys in the catacombs of Hermopohs, not among the human mummies. It is worthy of remark, also, that near to this mummified monster was observed an amulet in baked earth and enamelled, an exact copy of a cynocephalus, and the posture of this animal corresponds with that in which the mummy was found"(p. 184).

* cynocephalus: cinocéfalo, "(con) cabeza de perro".

El texto completo de Pettigrew, al igual que la obra Philosophie anatomique, Volume 2. Monstruosités humaines, puede consultarse en las plataformas Google books y archive.org.

Para una visión general sobre la obra teratológica de Saint-Hilaire, véase
B. Duhamel (1972), "L'ouvre tératologique d'Etienne Geoffroy Saint-Hilaire". Revue d'histoire des sciences 25, pp. 337-346, accesible gratuitamente en
http://www.persee.fr/web/revues/home/prescript/article/rhs_0151-4105_1972_num_25_4_3307

sábado, 11 de junio de 2011

Dreißigjähriger Kollaps

Tres décadas de irrefrenable deseo y monstruos de los que hablarles próximamente.