viernes, 23 de julio de 2010

O poder da cona... digo... da cuña!




Pois semella que por fin rematou o semestre, e con el, o ano académico. Ai!, mais o traballo continúa. Veña textos enrebechados, veña artigos e PowerPoints. E as vacacións? A ver se a finais de agosto...

Dígolles que aprobei o meu exame de alemán con boa nota (demasiado boa, tendo en conta o mal que falo), que cheguei ó día de hoxe cun cansancio non só físico senón tamén metafísico, que ultimamente non sei que me pasa que semella que teño o ollo afiadísimo para isto do cuneiforme, que onte choveu, e hoxe, tamén.

Pero tamén lles digo outra cousiña: o sábado marcho a Barcelona 8 días para participar no congreso anual de Asirioloxía. Congreso de Asirioloxía, miñas damas, meus señores!!! Vamos, que moi mal ten que ir a cousa para que non lles presente aquí un informe detallado do evento!!! E vostedes, se seguiron con atención este blog, xa tiveron a ocasión de albiscar os caracteres sen par deses seres de ultratumba que son @s asiriólog@s. Emoción, intriga, dor de barriga!!! Á volta dareilles un curso intensivo para que aprendan a recoñecel@s (o curso será online e totalmente gratuito, aínda que se admitirán doazóns, lembren que eu tamén son unha deles!).

E non se esquezan de pasalo ben.

viernes, 9 de julio de 2010

Un día como hoy



En un día como hoy (miércoles 7 de julio de 2010) me levanto a las 7:10 después de haber dormido mal en una noche llena de sueños extraños (los sueños siempre lo son).

Después de asearme, vestirme y desayunar mis habituales tostadas con café, camino hasta Markplatz para coger el tranvía 5. A esa hora las calles están todavía desiertas. El 5 sale de la ciudad bordeando el río Neckar, cruza los campos de girasoles y las planicias verdes a través de Seckenheim y Edingen hasta llegar a Heidelberg. Repaso las notas del Referat (= presentación) que he preparado para mi clase de alemán de hoy.

Me bajo en Bismarckplatz y camino hasta el instituto de arqueología, donde organizan un workshop que han titulado “Doors of perception”: no reparten margaritas ni LSD, sino que presentan distintas ponencias sobre arqueología próximo-oriental. Bianca es la primera en hablar, hace años que no la veo, y esta constituye una buena oportunidad para el reencuentro. Otras personas que conozco presentan sus trabajos y quiero estar allí, apoyando de alguna manera. De las 9:00 a las 13:00 participo en el taller. De las 13:00 a las 14:00 como con Bianca, Federica, Giovanna y Niham en la Mensa universitaria (ay, los comedores, la antítesis de la comida casera).

A las 14:00 vuelvo al instituto de Asiriología. Trabajo en un artículo que me ronda la cabeza desde hace un par de días: el uso de metáforas bélicas para describir el parto, y viceversa, el recurso a la imaginería del parto para describir enfrentamientos militares en los textos cuneiformes. Una tesis de una estudiante americana, defendida en el 2008, ha tratado ya el tema: desánimo. El enfoque que ha usado, sin embargo, me anima a continuar con mis pesquisas y a buscar mi propia vía de análisis.

A las 16:15 voy a clase de alemán. El profesor nos hace escuchar una canción futbolera, hablamos del examen de la próxima semana, tres estudiantes presentamos nuestros “Referats”. Soy la última en hablar, estoy nerviosa, pero consigo exponer el tema: Deutsche phantastische Literatur.

La clase termina a las 18:05, vuelvo al instituto de Asiriología, chequeo el e-mail, descargo mi dosis semanal de Los dos de la tarde - La décima víctima (¡Hola, Llosef!), y recojo mis cosas para irme. Voy a la sala principal de la biblioteca, donde Giovanna estudia, para decirle que no veré el partido España-Alemania en su casa con Claus y Federica, que prefiero volver a Mannheim y descansar. Hablamos durante 40 minutos sobre los bichos raros que pueblan el mundo asiriológico y extra-asiriológico, y nos reímos un rato. “Ciao!” “Ciao!”, y cojo el 32 hasta Bismarckplatz y de nuevo el 5.

Cuando llego a Mannheim, el partido ya ha comenzado y en todos los bares y restaurantes se escucha la retransmisión deportiva. Llego a casa, me hago unos fideos chinos, escucho el partido por la radio, salto con ese primer y único gol. No me gusta especialmente el fútbol, pero esto es distinto, es otro tipo de lucha, quiero que pierda Alemania. España gana y en mi barrio... silencio. Después de unos 10 minutos se escuchan algunas bocinas, cláxones y petardos: sin duda, somos una minoría en la zona.

Escucho la sección de “literatura raruna” que José Luis “Llosef” ha preparado sobre Ambrose Bierce para el programa radiofónico Los dos de la tarde. Como siempre, me contagio de entusiasmo y decido que mañana buscaré la obra de Bierce en la biblioteca para leerlo o releerlo.

Me preparo un té. Riego la planta de menta, que con este calor terrible se ha puesto mustia. Empiezo a tener sueño...