jueves, 19 de agosto de 2010

Naturaleza muerta



Jueves por la tarde en Roma. Estoy transcribiendo una tablilla de contenido ginecológico que ya fue publicada hace 40 años. La fotocopia de la copia autógrafa se apoya en un delicado atril de madera, que hasta fecha no demasiado lejana costaba 50 céntimos en el IKEA. El atril se apoya sobre un libro de recientísima publicación sobre la medicina babilónica antigua, que se a su vez se sostiene sobre el volumen 2(1) de la prosopografía del imperio neoasirio, que arrima el lomo al segundo volumen de los archivos y bibliotecas de la ciudad de Assur, que descansa sobre el tomo fotocopiado de Hunger sobre los colofones asirios y babilonios.

Si esto no es una naturaleza muerta y bien muerta, que baje Zurbarán y lo vea.

2 comentarios:

Harry Sonfór dijo...

¡Y ole y ole!

Pato dijo...

¡Jajajajaja!! Snif.