domingo, 20 de junio de 2010

Llévenselo todo



No es fácil vivir en tierra ajena, lejana, extraña, en la nación de los afectos de otros.

Que te roben entrando por la ventana de la cocina, tampoco.

Si se combinan ambas opciones, fatal, peor que peor, impotencia al cuadrado. Justo lo que me sucedió hace 10 días. La ventana abierta de la cocina en un primer piso un tanto inaccesible fue manjar apreciado por el ladrón que se coló en mi apartamento, llevándose el ordenador nuevecito de Lo, mi cámara de fotos, y unos cuantos billetes que había reservado para intentar quitarle a mi minúsculo refugio ese aire asépticamente triste y cerebral.

Ni el más modesto, insulso y anónimo de los agujeros está a salvo. ¿Qué es lo que me queda de consuelo en esta tierra bárbara? ¿Comer bretzels, beber cerveza, confraternizar con los borrachos del barrio?

Ay, la autocompasión, el elixir que nunca falla.

4 comentarios:

Llosef dijo...

Las sensaciones de impotencia y desolación se unen. Lo lamento de veras. ¡¡Ánimo a ambos!!

Pato dijo...

¡Oh, Princesa, qué horrible!! También entraron a robar en mi casa de Hastings y recuerdo el terror que sentí aquella noche, por tener que dormir en un lugar que ya no era "seguro". Parruliña, ¿no estarás tú sola? ¿Estará Lo contigo, espero? Sé desconfiada, querida, y a la mierda si los demás te creen paranoica. Que a ti no te pase nada.
Un abrazo y un beso que no solucionarán nada... :(

A princesa no xardín dijo...

Gracias, Llosef!! Gracias, parruler!! E gracias, T.!!

Ánimos, apertas e bicos sempre furrulan, meus queridos! Imos estando mellor, afortunadamente. Pero en momentos así, canto daría por estar entre amig@s e non nesta terra de ninguén…

Qcousas dijo...

Eu son partidaria de, en determinados casos, pasar á loita armada e adicarme a "partir pernas"...ocórrenseme bastantes candidatos/as...