miércoles, 2 de junio de 2010

Cosas que he hecho últimamente I - La primera vez



¿Es vagancia o exceso de trabajo? ¿Falta de imaginación o sobreexcitación neuronal? ¿Vida regulera o amor por el secretismo? Dígamenlo ustedes... lo cierto es que no me prodigo en mensajes, entradas ni comentarios, y no será porque no quiera. En fin.

Cosas que he hecho últimamente, sí. En concreto, por primera vez.

I. Despedida de soltera


Parece un mouse, ¿verdad? Pues les aseguro que no lo es... ¡no lo conecten al ordenador, por dios!

Una compañera de Heidelberg (de origen italiano) se ha casado con otro compañero de Heidelberg (de origen alemán) en un pueblo toscano hace cosa de 5 días. Como suele ser costumbre, las amigas de Ella prepararon una fiesta de "addio al celibato" (en Heidelberg) a la que yo fui invitada.

Pues bien, sus amigas la obligaron a ponerse una camiseta con una foto del prometido, falda hawaiana rosa, un velo imposible de colores surtidos sujeto a una corona de princesa, y un cinturón de cazador (también rosa) con pequeñas botellas de licor en lugar de balas. De esta guisa se paseó por el centro de la ciudad universitaria bajo una lluvia insistentemente helada.

Una vez en su casa, hubo una sesión de Tuppersex. Para quien no conozca la naturaleza de la actividad, les diré que no es más que una venta a domicilio con demostración, pero en lugar de mostrar la utilidad de distintos cacharros de plástico, la vendedora explica los beneficios de juguetes sexuales y productos eróticos varios. Fíjense que curioso: para probar los grados de vibración de la mercancía, la vendedora nos sugirió que colocásemos la punta del artefacto sobre nuestras respectivas narices. Todo aquel que haya pasado por la calle en aquel momento, habrá visto a un corrillo femenino realizando un extraño rito: circulación de vibradores y estimulación nasal.

A esto siguieron los aceites lubricantes de sabores: piña colada, melón, tarta de queso, chocolate... un empacho de sabores dulzones y artificiales con regusto cosmético. ¿Hubiese sido mejor una línea "Sabores mediterráneos" con equivalentes al gusto de pesto genovés, funghi porcini, romero o parmesano? No sé, a mí, en principio, me habría gustado más.

Una vez terminada la sesión, que, les puedo asegurar, duró lo suyo, hubo ronda de cocktails preparados por un amigo de la mejor amiga de la novia. Rico rico. Se ahorraron el stripper, por fortuna.

¿Que si me divertí? Digamos que moderadamente. Conozco superficialmente a las organizadoras de la fiesta, y eso siempre resulta una traba a la hora de entablar conversación, con la dificultad añadida del alemán. Sin embargo, imagino que empuñar sendos cilindros de silicona en grupo debería acercar a las personas, crear sentimientos comunitarios y de pertenencia grupal. "He visto cosas que vosotros no creeríais...".

5 comentarios:

Qcousas dijo...

Eu créoas...de seguro...e o da punta do nariz non é tan eficaz como na íngoa...

De todos xeitos, non sei por que hai que facer unha festa por abandonar a soltería...é un rito relixioso-machista xa un pouco desfasado aos noso tempos, non si?

A min as que me molan son as festas de divorcio...apuntareime a todas cando cheguemos a esa etapa da nosa vida...

Pato dijo...

Jajajaaj!! Cousas, este es el testimonio desde EL OTRO LADO!!
Yo solo he estado en una despedida: ni tuppersex, ni stripper, solo una tremenda borrachera. Pero experimentar cosas nuevas es bueno, ¿no?
A mordiscos ñamñamñam.

Thomas dijo...

Lo de los sabores mediterráneos no es mala idea... pero me parece mejor idea aún preparar el pesto o los funghi de verdad, pasta al gusto y comérselos -o lo que sea- en pareja. Para la lubricación, por supuesto, aceite de oliva. Aunque no pegue mucho el "virgen".

En conjunto y basándome en algunas despedidas que he visto por las calles de aquí, creo que aún saliste bien librada. Cocktails, slurp.

el amigo de ted dijo...

Pues a mí las despedidas de soltero/a me parecen muy bien, lo que nunca entendí es ese afán por ridiculizar a la novia con disfraces de lo más variopinto.

Llosef dijo...

Pos yo, la última en la que estuve, que fue una despedida de soltera de la novia, no hubo cosas de éstas que me sobrepasan, jeje. Borrachera de rigor, fue mi caso. A lo clásico. Soy un viejuno.