domingo, 30 de noviembre de 2008

LA CIUDAD DEL DESARRAIGO



Es decir, Barcelona.

Volví hace unos días de la que fue durante casi cinco años mi ciudad, el lugar que marcó el antes y el después, el que me hizo arrancar las raíces del suelo conocido para arrastrarlas tras de mí, como un reguero de fantasmas y tierra húmeda.

Barcelona, la gótica, la marítima, la modernista, la "in". Barcelona, la inmigrante, la pobre, la turista, la despilfarradora. Barcelona, la de intrincados caminos, la de anchas y opulentas avenidas.

Os hablaré de Barcelona en mis próximos blogs. Sólo de las cosas buenas, porque las malas abundan por todas partes.

domingo, 16 de noviembre de 2008

EFECTO SECUNDARIO




A medida que se acerca el final de la serie americana "True blood", se hace evidente y rotunda la siguiente afirmación: los personajes secundarios resultan infinitamente más interesantes que la pareja protagonista formada por Vampiro de Palo y Camarera Rubia con Poderes.

Si no fuera por esos secundarios amargados, tristes, problemáticos, hambrientos de experiencias, rencorosos, metomentodos, descerebrados y sufrientes, la serie no merecería la pena. Y dejando a un lado el elemento televisivo, reconozquemos la verdad: el y lo secundario dota de vida a la escena de nuestros días humanos. Ell@s, reyes y reinas de las pequeñas cosas, avivan el escenario en el que nosotr@s, como protagonistas de nuestras respectivas historias vitales, declamamos nuestras miserias cotidianas y nuestros triunfos de cartón piedra. Dan forma a nuestros deseos y a nuestros pecados. Nos dimensionan sin etiquetarnos. Nos reconocen. Nos descubren.

Por eso he pensado que quizás sea mejor ser una buena actriz secundaria que una protagonista mediocre, un ser humano secundario (y aquí reivindico un secundario derivado de secundar "apoyar, cooperar" y no relacionado con "segundo en orden") que contribuya a construir la trama, y no que la acepte sin más como si ésta le fuese debida.

jueves, 6 de noviembre de 2008

IL PARADISO DEI CALZINI

"Dove vanno a finire i calzini
quando perdono i loro vicini?
Dove vanno a finire beati
i perduti con quelli spaiati"

¿Como resistirse a un músico capaz de compoñer unha canción adicada ós calcetíns perdidos nos recunchos da vida? Así é Vinicio Capossela, un calcetín desaparellado cheo de cores distintas, de liñas, puntos, cadros e rombos, todo xunto, todo revolto.

El foi un dos primeiros artistas italiáns que coñecín pouco antes de vir vivir a Roma, e seguramente é un dos meus máis admirados... lémbrame a Tom Waits, a Paolo Conte, a Goran Bregovic, a un músico ambulante, a unha banda de música de aldea co pasarrúas de rigor...

Hai pouco que tirou un disco novo, "Da solo", que dende onte acompaña as miñas horas de traballo diante do ordeador. E nese disco aparece "Il paradiso dei calzini". Prego para que todos os calcetíns que deixei orfos e perdidos atopen o seu lugar.

"Maraja"




"Brucia Troia"

domingo, 2 de noviembre de 2008

GOTAS DE VENENO

Noviembre, mes de difuntos. En Roma ya han comenzado las lluvias, se suceden las tormentas, sopla el viento. La noche cae a la hora del té. Todo muy oportuno, como oportuna es mi melancolía cotidiana, y mis cambios de humor, cuya predecible naturaleza no los hace más llevaderos.

Recurro otra vez al esquema y a la síntesis para hablarles de mi vida, que no tiene nada de especial... salvo por el hecho de que es la mía, la única que tengo, y de la que me he encariñado a fuerza de llevarla conmigo.

EL CRONOVISOR, LAS PESADILLAS DEL CINEMATÓGRAFO Y OTRAS MINUCIAS

He visto mucho cine, del bueno y del malo, del que me ha gustado y del que no, en sala y en casita. Y series, el balón de oxígeno de una televisión que ya no consumo.



Viernes, 24 de octubre. Festival Internacional del Cine, Roma. A las 9 de la mañana proyectan en el auditorio "Rembrandt's J'accuse" de Peter Greenaway, documental sobre la intriga hábilmente codificada en el cuadro "Ronda de noche" del pintor holandés, y base de la película de Greenaway "Rembrandt" (2007). Además de entretenimiento, emoción y una notable fotografía, la película me dio algo más, una certeza: a pesar de la tecnología, hemos perdido la capacidad de observar, de interpretar los símbolos, las alegorías, los iconos, de leer entre líneas, de captar los sentidos ocultos en lo representado.

Animales que lo vemos todo sin entender casi nada.

Sábado y domingo (25-26/10). Lluvia torrencial, tormenta, inundaciones. Termino de leer "Gamurakan" y continúo con "La fine del mondo e il paese delle meraviglie". Creo recordar que vemos "Tutta la vita davanti", una película totalmente veraz, y por ello deprimente, sobre el trabajo precario.




Lunes y martes (27-28/10). Trabajo. Empezamos a ver la tercera temporada de "Dexter", nuestro amigo psychokiller con el que simpatizamos plenamente.
Y nos sumergimos en la serie "Carnivale", una feria ambulante en los Estados Unidos de la Depresión, poderes sobrenaturales, sueños inquietantes, la lucha del bien contra el mal (si bien no siempre se discierne cuál es cuál), entre otros muchos ingredientes.




Miércoles (29/10). Ciclo de cine ruso en la Casa del Cinema de Villa Borghese. Sólo conseguimos ver tres de las cuatro películas programadas: la tercera, "Cinque serate", nos despelleja el cerebro de tal forma que huimos espantados hacia el calor de nuestro humilde hogar. "L'impero scomparso" me gusta moderadamente. "Quando volano le cicogne" me encanta, oprimiéndome la garganta y humedeciéndome los ojos. Todo en ella me parece sobrecogedor, terrible la historia, hermosa la fotografía, magníficas las interpretaciones, impactante el final.
Por la noche, continuamos con "Carnivale". Aumentan los misterios de forma exponencial.

Jueves (30/10). Trabajo y "Carnivale". Preparo una bandeja de panellets, y Lo hace lo propio con un gigantesco strudel.

Viernes (31/10). Halloween, Samhain, Día de los Muertos o de los Difuntos (aunque falten dos días). Desde hace años, paso el 31 de octubre comiendo dulces y viendo películas de terror. Pero este año será distinto, y no es que la idea me entusiasme. Nos han invitado a una fiesta en casa de alguien, con comida y juego de rol no especificado. Lo se disfraza de rabino (caminando por la calle, lo toman por uno verdadero y lo saludan en hebreo). Yo me visto de fantasma victoriano, con un antiguo camisón blanco, largo hasta los pies, comprado en el mercadillo por 50 céntimos. Me pongo mis botines de estilo decimonónico y me pintarrajeo para parecer verdaderamente muerta.

Y no me emociona descubrir que en la fiesta casi nadie se ha vestido para la ocasión. Conozco a poca gente, si bien están Marta y Luca, a quien aprecio mucho. Para el juego de rol (una modesta ginkana que incluye el desciframiento de una escritura y un bochornoso ritual final) se organizan varios grupos: a mí me ponen con dos fulanos que no conozco, uno, callado y tranquilo; el otro un soberano imbécil, sabelotodo él, a quien nombran "sapiente" y, por tanto, cerebro destinado a descifrar la susodicha escritura, y quien, tomándome por extranjera y por tanto incapaz, me deja de lado y se dedica junto al otro tipo a tan elevado menester. Le escucho decir tonterías e imbecilidades, que si totoro y el quenya y el élfico, por encima acabamos los primeros y nos toca oficiar el "sagrado ritual" con velitas y recitación incluida.

Bochornoso, no les quepa la menor duda.

Y acabado el ritual nos vamos a casa amparados por la tormenta y la lluvia incesante, y me digo y le digo a Lo que no volveré a una de esas fiestas; "mi sono rotta le palle" se convierte en un mantra hasta que cruzo el umbral.

Veo un "Carnivale" para quitarme el mal sabor.




Sábado (1/11). Para resarcirme, me paso el día viendo películas y series, con una pausa de dos horas en las que trabajo para no sentirme culpable. Acabamos la primera serie de "Carnivale", vemos el "Dexter" de turno... y empezamos "True blood". Serie sobre la convivencia de humanos y vampiros, cuya historia principal se ambienta en un pueblo de Alabama, y que cuenta como protagonistas a un vampiro centenario (Stephen Moyer) y a una veinteañera humana (Anna Paquin). Nada que no se haya visto ya, pero qué quieren que les diga, la mía es una naturaleza adictiva, y cuando se mezclan sangre, amoríos y poderes sobrenaturales con toques serie B, me resulta imposible apartar la mirada.

Como películas del día: "El orfanato", cuyo final paternalista y falsamente optimista se carga toda la trama; y "Frágiles", de la que sólo me cabe decir que es una soberana porquería, no se la recomiendo a nadie (bueno, a mi peor enemigo).

Domingo (2/11). Trabajo. Nuevos episodios de "Il commissario Montalbano", serie basada en las novelas de Andrea Camilleri. Le tengo cariño, con ella senté las bases de mi italiano (si bien en la serie recurren a abundantes formas dialectales sicilianas que no tienen nada que ver con la noble lengua de Dante).

Y llega el lunes. Y se reinicia lo de siempre, lo de todos los días, trabajo, viento, frío. Y unas gotas de veneno.