domingo, 16 de noviembre de 2008

EFECTO SECUNDARIO




A medida que se acerca el final de la serie americana "True blood", se hace evidente y rotunda la siguiente afirmación: los personajes secundarios resultan infinitamente más interesantes que la pareja protagonista formada por Vampiro de Palo y Camarera Rubia con Poderes.

Si no fuera por esos secundarios amargados, tristes, problemáticos, hambrientos de experiencias, rencorosos, metomentodos, descerebrados y sufrientes, la serie no merecería la pena. Y dejando a un lado el elemento televisivo, reconozquemos la verdad: el y lo secundario dota de vida a la escena de nuestros días humanos. Ell@s, reyes y reinas de las pequeñas cosas, avivan el escenario en el que nosotr@s, como protagonistas de nuestras respectivas historias vitales, declamamos nuestras miserias cotidianas y nuestros triunfos de cartón piedra. Dan forma a nuestros deseos y a nuestros pecados. Nos dimensionan sin etiquetarnos. Nos reconocen. Nos descubren.

Por eso he pensado que quizás sea mejor ser una buena actriz secundaria que una protagonista mediocre, un ser humano secundario (y aquí reivindico un secundario derivado de secundar "apoyar, cooperar" y no relacionado con "segundo en orden") que contribuya a construir la trama, y no que la acepte sin más como si ésta le fuese debida.

3 comentarios:

Pato dijo...

¡Yo siempre he sido un personaje secundario! ¡Oh, Princesa, me alegra tanto que hayas hecho esta entrada! Estoy de acuerdo al 100%. No tendremos el carisma de los protas, pero damos mucha vidilla a las historias.
Estoy contando los días para que llegues...

A princesa no xardín dijo...

Ó contrario, parrula: eu creo que a maioría de protagonistas non teñen carisma, pero saben vampirizar coma poucos aquel que desprenden os secundarios... ¡malditos!

Hikari dijo...

Son muchos los secundarios que superan en interés, calidad y mil aspectos más a los protagonistas, tanto en el cine como en el día a día.

¿Qué haríamos de nuestras vidas sin esas personas que nos nos acompañan en el largo camino que es la vida, sin todo lo que aportan? ¿Y qué sería de ellos sin n uestra participación secundaria?

Bonita reflexión, Princesa, sí señor.