miércoles, 23 de julio de 2008

EU MALDIGO A MALDITA MALDICIÓN


Pasa, ás veces, que veñen as ganas de maldicir... coma unha semente que levásemos prantada no fígado e na tripa revirada, crecen as ramas engarabulladas desa criatura de espiñas que xermola e crece rabuñando no estómago, nos pulmóns, lixeira polo esófago cara arriba, cara a gorxa, tropezando nos dentes, querendo rompernos os beizos e a lingua para saír pola boca, veleno quente que queime e desfigure e desfaga faces e mans e miradas dos que din ou fan ou calan o que non deben.
Para aportar o meu gran nesa busca da maldición perfecta, para que a cuspades cando sapos e colebras se arreguicen dentro de vós, aquí vos deixo as palabra de Oliverio Girondo

QUE LOS RUIDOS TE PERFOREN LOS DIENTES...

Que los ruidos te perforen los dientes,
como una lima de dentista,
y la memoria se te llene de herrumbre,
de olores descompuestos y de palabras rotas.
Que te crezca, en cada uno de los poros,
una pata de araña;
que sólo puedas alimentarte de barajas usadas
y que el sueño te reduzca, como una aplanadora,
al espesor de tu retrato.
Que al salir a la calle,
hasta los faroles te corran a patadas;
que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte
ante los tachos de basura
y que todos los habitantes de la ciudad
te confundan con un madero.
Que cuando quieras decir: "Mi amor",
digas: "Pescado frito";
que tus manos intenten estrangularte a cada rato,
y que en vez de tirar el cigarrillo,
seas tú el que te arrojes en las salivaderas.
Que tu mujer te engañe hasta con los buzones;
que al acostarse junto a ti,
se metamorfosee en sanguijuela,
y que después de parir un cuervo,
alumbre una llave inglesa.
Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto,
para que los espejos, al mirarte,
se suiciden de repugnancia;
que tu único entretenimiento consista en instalarte
en la sala de espera de los dentistas,
disfrazado de cocodrilo,
y que te enamores, tan locamente,
de una caja de hierro,
que no puedas dejar, ni por un solo instante,
de lamerle la cerradura.

1 comentario:

Pato dijo...

Princesa, sigue tu racha feroz. Tia, que gusto, ya me estabas empezando a preocupar.
En cuanto vuelva de Cambs te cuento, ok?